Cómo amo Las Vegas p2.
Tercera semana en Las Vegas y ya me encantaba dormir con mi esposita, aunque cada mañana debía salir corriendo al baño para bajar mi abultada erección. Definitivamente, mis nadadores se empezarían a extinguir si no hacia algo.
—¿Será que debo congelar algunos para la posteridad? Ah… soy un idiota, ¿Cómo puedo estar pensando en eso si ni siquiera sé que es lo que realmente quiere ella?
Golpeo el azulejo de la ducha y tomo mi miembro como cada mañana para bombear, cierro los ojos y la veo a ella,