Lo besé, estos días dormir a su lado, desnuda, sentir a cada momento como a él le gustaba mi piel y eso me agradó mucho. Quitó las sábanas para iniciar su recorrido cuesta abajo. Guillermo nunca me besó mi entrepierna.
En cambio, Gamal no la ha omitido en nuestros encuentros sexuales, no hay noche donde no haya quedado exenta de su lengua. De manera literal, Gamal se había devorado todos mis fluidos. También me he percatado de lo mucho que le gusta mi trasero.
Su lengua comenzó a jugar con mi i