Me di la vuelta para verlo de frente, me había dormido por un poco más de una hora. Gamal no era un hombre bonito, era fuerte a pesar de ser el más delgado, sin embargo, su cuerpo era pura fibra. Era unos centímetros más bajo que Yaro. No lo imagino, derribando al capitán. —Le acaricié una de sus cejas negras.
Nunca había sentido una atracción de manera tan instantánea. Como si nos conociéramos de antaño. —pasé el dedo delineando su nariz, luego el contorno de su boca, su cuello.
—Sigue bajando