—Evolucionando. De dos a tres semanas lo sacaremos del coma. ¿Cuándo regresas?
—Para dentro de dos semanas y visitaré a mis padres y no he olvidado el grado de Marian. Y no olvides pasar el correo.
—Ya te lo envié. —En el fondo escuché el llamado—. Me tomé el atrevimiento de hacer otros análisis al ver la sangre de uno extraña. Debo colgar, hermano.
—Te quiero.
—Yo igual.
Llegué a la oficina, ingresé al correo para bajar los resultados. ¡Mierda! ¿Cómo le digo esto a Onely? —tocaron a la puerta.