Por la expresión de Salomé supe que no se lo imaginaba. Intentó hablar, pero le costó. Me levanté, salí de la oficina y fui por un poco de agua a la cocina, al ingresar Jabir se encontraba amasado. Volví a mirar con detenimiento y me acerqué a él.
—Solo ayudo a hacer el pan, luego ayudaré con el almuerzo.
—¿Jabir?
—No jodas.
—Vine por un poco de agua.
—Yaro, hay jugo de tamarindo en la nevera. —comentó Onely que hacía algo con una pechuga—. Haré pechuga rellena. Espero les guste.
—Cocinas incre