Puta vida y desgraciado sea mi padre. No tenía otra manera de expresar y explicar lo que había pasado. Mientras Ramón dio gritos por lo que le acababa de pasar a su novio. Yo trataba de avanzar lo más rápido posible, mientras dejábamos atrás la destrucción de la casa.
Nos salvamos de milagros. La casa explotó y el impacto alcanzó a la pareja del hombre que lloraba en este momento. Lo vimos envuelto en llamas, más no escuchamos gritos. Ta vez el impacto lo mató y no sintió el ardor de su cuerpo.