—Eventualmente, me acostaba con mujeres. ¿Se sorprendieron?
—No lo esperábamos.
Llegamos a la casa y ahí estaba el carro de José, ellos debían de estar el interior de la casa. Al ingresar lo primero que hizo Salomé fue llegar al frente de Ramón. —Él le bajó la mirada—. Y ella, en vez de reclamarle, le preguntó.
—¿El cuidarme fue una obligación?
—No señorita. —Se le quebró la voz.
—¿Por qué lo hiciste Ramón? ¿Tú sabías que mi madre y Emilio eran amantes? —afirmó bajando la mirada—. ¿Y sabías qu