También hablaron de cómo él y el teniente Zapata junto a dos hombres más eran los ejecutores de las órdenes de los tres principales, nos dijo que no se arrepiente de lo que ha sido su vida. —mucho hijo de mierda.
Habló de la misión que le correspondía al teniente Zapata, y entre esa conversación salió a relucir lo que ocurrió con la muerte de los senadores y de quien salió la orden, su confesión nos dejó perplejo. El mismo padre dio la orden de ejecución.
—Quiero detenerme aquí, Yaro. —coment