Ver a Jabir poniéndole el arma en la cabeza del abogado de pacotilla, me aceleró el pulso, pero debía resistir, calmarme. Nada malo pasará. Salomé lo hizo increíble, los puso en jaque y nosotras debíamos estar a la altura, nos querían joder, pues los joderemos a ellos.
—¿Tiene alguna objeción?
No tenía idea de porque hablé, mis amigas me miraron, y en sus ojos vi que me apoyaban y eso era lo único que necesitaba para sentirme segura.
—Abogado, no se busque problemas. A ellos les pagamos para qu