Me controlé, no le iba a demostrar a mi padre que me intimidaba. Le iba a hacer pagar el dolor que le causó a mi madre. Por lo más sagrado. Ella siempre lo adoró, lo veneró y muchos años después fue que se permitió encontrar a otro hombre.
También para vengar la muerte de mi hijo, ese pobre angelito no tuvo la culpa, ni sus padres en el momento de engendrarlo. Por momentos pienso en Guillermo, en su impotencia al amarme y saber que resultamos ser hermanos.
No lo justifico, pero puedo entenderlo