6. El trato que no es un trato
Las dos tazas seguían sobre el escritorio cuando volví a mirarlas.
Limpias. Preparadas. Como si Caden hubiera decidido de antemano que esta conversación iba a ocurrir en términos de igualdad, o al menos bajo la apariencia de ella. Esa pequeña arrogancia me dijo más sobre él que cualquier archivo del despacho: Caden Blackthorn era el tipo de hombre que organizaba el escenario antes de preguntar si la otra persona quería estar en él.
—Dijiste hasta el amanecer —empecé—. Todavía es de noche.
—Lo s