Lysa
Una presión en mi pecho me marcaba fuertemente el dolor físico que me hallaba sintiendo en este momento. Goth vendría, me había dejado gritando hasta que me quede sin nada de fuerza en la voz.
El había colocado algo que me hacía sentir débil físicamente, pero mi mente seguía lucida. Yo confié en el como una maldita tonta, ingenua. No podía perdonármelo. Había traído a mis hijos aquí, los puse en peligro por mi mero egoísmo. Si no hubiera tenido ese arrebato de locura, nada de esto hubiera