Lysa estaba en la habitación cuando su hermano ingresó para jugar con sus sobrinos. Aunque no eran sus sobrinos, ahora conocía la verdad sobre su origen de sangre. Era algo confuso y todavía no lo asimilaba bien.
—¿Cómo están? —preguntó Goth, mirando a Luvioc.
El estaba jugando como si fuera un niño, aunque se veía como de catorce años o más. Los cachorros de Lysa crecían de un modo casi antinatural. Era la consecuencia de que fueran hijos de una loba indigo y un cazador. Pero ella no sabía eso