Freya Cranston
Me mintió, el muy infeliz me mintió y yo le creí todo.
¿Cómo demonios no me di cuenta?
Sabía que él no podía haber encontrado mis bragas porque fue Larissa quien me las quitó. Y lo que es peor, él siempre supo quien era la mujer que me drogo en su bar y no me lo dijo.
¡Lo voy a matar!
—Nena, mírame —el rostro de Larissa aparece en mi campo de visión; se ve preciosa bajo el reflejo de las velas—. Ya no pienses en lo que paso. ¡Olvida eso!
Me tumba sobre las sábanas y se sienta so