CAPITULO 51
Ezra Lennox
No puedo dejar de admirar lo hermoso y grande que ahora se ve mi hijo. Es todo un guerrero y me siento tan orgulloso de él. Su llegada al mundo fue dura y dolorosa; y aun así, este pequeño logro sortear cada tropiezo. Su piel ya no es traslucida sino blanquita como la leche, a excepción de las marcas que dejaron los pinchazos e intervenciones a los que tuvo que ser sometido para sobrevivir; pero nada de eso le resta belleza, son sus marquitas de guerra y con el tiempo de