En la mañana, al salir Valeria a su patio, sintió miradas muy curiosas sobre ella. Los murmullos se volvían molestos. Su sirvienta, al estar al tanto de lo que había pasado, sudó frío al enterarse de lo sucedido en el palacio en ausencia de la princesa. Una doncella la vio y dijo:
"Fingen pureza, pero se entregan al primer pretendiente que ven a la vista. ¿Acaso no pudo esperar para el matrimonio? Ha desgraciado su futuro."
Valeria, ajena al murmullo, no entendía de qué estaban hablando, y la d