Mundo ficciónIniciar sesiónLa princesa de Dunas sabía que para destronar a Verónica no bastaba con humillarla; necesitaba algo más grande, algo que asegurara su caída definitiva.
Yasira, con su astucia y carisma, había reclutado a varios sirvientes y guardias del palacio para que le informaran sobre todo lo que sucedía en los aposentos de Verónica. Algunos lo hacían por dinero, otros por resentimiento hacia la princesa heredera, y unos pocos porque simplemente no podían resistirse al magnetismo de Yasira.







