capitulo 108

La princesa de Dunas sabía que para destronar a Verónica no bastaba con humillarla; necesitaba algo más grande, algo que asegurara su caída definitiva.

Yasira, con su astucia y carisma, había reclutado a varios sirvientes y guardias del palacio para que le informaran sobre todo lo que sucedía en los aposentos de Verónica. Algunos lo hacían por dinero, otros por resentimiento hacia la princesa heredera, y unos pocos porque simplemente no podían resistirse al magnetismo de Yasira.

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