Después del baile con el Duque, se separaron a un lugar alejado de la multitud. Heliodoro se acercó y el Duque dijo: "Aquí está, ligado a hacer las presentaciones. Me alegro de volver a verlo, señor Heliodoro. Supongo que ya conoces a mi invitada de honor".
_"Claro que sí, excelencia", respondió el señor Heliodoro, haciendo una reverencia y girando medias el cuerpo para aislarlos a los tres del resto de la sala. La dama, Aita, ya había agarrado la mano de Heliodoro y él sintió su pequeño respin