Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche estaba despejada.
El cielo, vasto y oscuro, se extendía sobre nosotros como un lienzo de terciopelo salpicado de estrellas. La ciudad brillaba a nuestros pies, un mar de luces parpadeantes que parecían tan lejanas, tan irreales.
Santiago me había traído aquí sin decirme por qué.
Sin e







