Se puso delante de mí, giro y se agachó, dándome la espalda y haciéndome señas para que me subiera a su espalda. Accedí. Mis pies dolían por chocar con el suelo frío.
Salte a su espalda. Mis piernas se enredaron en su cintura y él puso sus manos en mis muslos, agarrándome con delicadeza, como si me fuera a romper en sus manos.
Escondí mi rostro en su cuello y percibí su fragancia. Me fascinaba su olor y la combinación que hacía el perfume en su piel.
Ashton sintió la punta de mi nariz chocar co