Capítulo 37

Se puso delante de mí, giro y se agachó, dándome la espalda y haciéndome señas para que me subiera a su espalda. Accedí. Mis pies dolían por chocar con el suelo frío.

Salte a su espalda. Mis piernas se enredaron en su cintura y él puso sus manos en mis muslos, agarrándome con delicadeza, como si me fuera a romper en sus manos.

Escondí mi rostro en su cuello y percibí su fragancia. Me fascinaba su olor y la combinación que hacía el perfume en su piel.

Ashton sintió la punta de mi nariz chocar co
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