PERDÓNAME.
Karim besó a Aiko como si no hubiese un mañana, se aferraba a sus labios y a su cuerpo, su cerebro no era consciente de nada en ese momento que no fuese la mujer sobre sus piernas.
Se sentía completo, feliz, lleno de deseo, satisfecho, había una mezcla de emociones, sensaciones y sentimientos que ni él mismo sabía descifrar, no había otro lugar donde quisiera estar en ese instante, tampoco quería hacer otra cosa.
Sus manos se apoderaron de la cintura de Aiko, la elevó para poder levantarse de l