ATREVIDA.
Aiko estaba sin duda en una nueva etapa de su vida, ella no jugaba a ser una empresaria, se había convertido en una, tampoco jugaba a la seducción en ese lugar, estaba siendo seducida, lo que había sucedido en la ducha no era un juego, era real, ganaba experiencia, ella estaba aprendiendo sin duda.
El servicio que recibía en ese lugar era muy costoso, tal vez más de lo que su padre gastaba en ella en todo un año de vida, así que aprovecharía al máximo la inversión que estaban realizando en ell