Capítulo 34. El destino.
Tuve que ir a comer sola, mientras me encontraba en aquel restaurante, no paraba de sonreír, pensaba en todas las cosas que se venían por delante, una boda, una mudanza, una habitación adecuada para el bebé, una niñera, tendría que ser alguien de suma confianza, y sobre todo eso, esta unión que jamás podría romperse, ahora estaba atada de por vida a Jack, aunque él no lo aceptara.
Sin duda yo era la egoísta, él sentía que no merecía ser feliz, pero la vida seguía dándole razones para serlo, est