Capítulo 35. A mano.
El silencio se volvió demasiado largo y a pesar de que nuestras manos estaban entrelazadas, parecíamos estar demasiado lejos el uno del otro.
—¿Crees que alguien venga?—Pregunté mientras observaba la lluvia caer, no me importaba si alguien venía o no, pero el silencio se estaba volviendo demasiado pesado.
Él salió de sus pensamientos y me observó. —No estoy seguro.
Un escalofrío me recorrió y Jack pareció preocupado. —Tus manos están heladas, te mojaste mucho, vas a enfermarte si no entras en c