Capítulo 24. Su promesa.
No podía parar de llorar, me dolía inclusive el pecho, y aunque Sofía sobaba mi espalda, eso no parecía estar ayudando.
—Pero, creí que estaban bien— dijo Sofía sin entender.
—Eso mismo pensé yo.
—¿Crees que esto sea porque piensa que vas a casarte?, es mejor que le digas la verdad.
Yo asentí. —Me siento una completa tonta.
—No digas eso, pero, si él no te hace feliz…¿no crees que es mejor dejarlo por la paz?.
Yo me limpié las lágrimas y negué. —Se que me ama, sé que lo amo, es solo que, no pue