capitulo...
El trayecto fue borroso.
Voces lejanas.
Órdenes.
Motores.
Sirenas apagadas.
Sentí cuando el auto se detuvo.
Mi casa.
Mi fortaleza.
Mi prisión.
Me llevaron dentro.
Mesa improvisada.
Luces blancas.
Un médico apareció sin hacer preguntas.
Sabía quién era yo.
Sabía que preguntar significaba morir.
— Cuchillo profundo — murmuró —. Si no coopera, se desangra.
Rebecca respondió antes que yo.
— Va a cooperar.
Quise reír.
No sabía que alguien podía hablar por mí.
El dolor explotó cuando lim