Mundo de ficçãoIniciar sessãoNARRA BRUNO.
—Bruno ¿qué demonios te pasa?—dije al reflejo en el espejo —, es un polvo satisfactorio, fin del cuento, —me hablé a mí mismo como si el idiota que se refleja en el espejo no fuera yo, —te la gozas que tienes suficiente tiempo para sacarla de tu sistema y te concentras de una vez por todas en que es tu jodida secretaria que se irá con el estúpido marido







