Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Abigaíl.
Aún siento mi corazón latir a mil por hora y mientras me alejo de Bruno siento un dolor persistente instalarse en mi pecho, como si me faltara el aire y a la vez me costara respirar, cierro los ojos y me concentro en respirar pausadamente y las lágrimas brotan de mis ojos sin autorización, no en un llanto agitado, no hay gimoteos, solo lágrimas que salen una tras otra, en mi mente







