Capítulo 31: Prisionera del odio.
Sin darle importancia a mis súplicas, lanzó el cuchillo directamente hacia Ivy, clavándose en su costado y desatando un grito ahogado de dolor en ella. La sangre brotaba de su herida, empapando su ropa y tiñendo el suelo con un rojo oscuro.
—No, por favor, es mi culpa, yo puse la demanda, ella es inocente, déjala ir, por favor, no le hagas más daño —supliqué mientras caía de rodillas llorando sin control.
Mis palabras parecían perderse en el aire, sin encontrar eco en el corazón de aquel monstr