Capítulo 12: Yo no soy Andrea.

A uno le puso agua y al otro whisky. Luego, se acercó a mí y me entregó el vaso de agua con una sonrisa. Nos sentamos en el sofá, frente a nosotros había una hermosa mesita de centro de cristal, donde puse mi horrenda mochila.

Sacando mi laptop, comencé a explicarle lo que había trabajado ese día, pero su mirada fija en mí me hizo sentir inquieta y algo incómoda. Sin decir palabra, Nicolás apartó un mechón de mi cabello con suavidad. Tragué saliva y traté de ignorar esa extraña sensación que me
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