—Bueno, ella necesita comprender que no todo en la vida es perfecto y que también hay maldad en el mundo. A veces, los príncipes azules no son capaces de rescatarlas —respondió él, acompañado de una sonrisa.
Asentí en silencio, comprendiendo la perspectiva única de Nicolás. Él prefería ser el villano, aquel que podría destruirlo todo por proteger a su hija.
—Bueno en ese caso me quedo con el villano que sería capaz de destruir el mundo entero por mi.
—Eva, eres malévola —bromeó
—Y tú eres un id