Capítulo 38. Castigo eterno.
Avery Crown.
No levanto la mirada. No puedo hacerlo, por lo que él dijo antes. Le basta verme a los ojos para darse una idea.
Dejo caer mi peso completamente sobre mis talones, mientras inhalo con una lentitud que afloja mis tensos músculos.
Sus pies se mueven en un ligero arrastre. Los recoge, colocándose sobre sus rodillas, para luego enderezarse.
—Eso ya lo entendí —sujeta su mano herida quejándose del dolor entre dientes. —Lo que no entiendo es porqué era tan importante como para traerme