Capítulo 1. Devoción rusa.
Vael Zarkov. «—Huyó— dicen a mi espalda. Pero mis oídos no captan más cuando solo me dedico a abrazar el cuerpo de mi hermana sobre la camilla. Siguen informando que el mediocre médico no está registrado, y que sólo se unió al acondicionamiento experimental de manera temporal. Que pagó en efectivo y que sólo uno de ellos lo recuerda por rostro y alias. No por un nombre completo. No hablo, y en esta ocasión no es porque no pueda, sino porque mi mente repite que me he quedado sin la única persona que nunca hubiese deseado perder; mi única hermana. Las muertes en batalla son honorables y cómo eso se tomó la de mi padre. Las inevitables, cuando no hay cura también se acepta. Pero la burla que me la quitó…¡Esa no!Dejó sólo una parte de ella, la cual suelta el llanto, recordando su existencia. Todo por una estúpida mala praxis de un imbécil que huyó en cuanto supo que no podría arreglar lo que causó. Ni lo que dejó atrás».El recuerdo, como la sangre que derramé esta noche, ahora se d
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