Capítulo 37. Pensamiento cultivado.
Avery Crown.
Mi mano se desliza por su hombro helado, recorriendo con la yema de los dedos la piel que el frío ha vuelto áspera. Sus labios vuelven a encontrar los míos con una lentitud distinta, sin desesperación, como si en lugar de besarme intentaran convencerme de que seguimos vivos.
Respondo casi sin darme cuenta.
El bosque desaparece durante unos segundos. También el hambre que no termina de ser saciado. El dolor que nos acompaña desde que entramos a este infierno. Solo queda el calor de