El toque de sus manos era reconfortante. El cosquilleo en el estómago de Ariadna se extendió hasta su vientre bajo. Nathan acercó su frente a la de su esposa, y la proximidad hizo que sus alientos se mezclaran en ese breve espacio entre ellos.
—No sé qué decir —le susurró él, con sinceridad.
El aroma suave y familiar que desprendía su cabello lo envolvió; en respuesta, una corriente eléctrica recorrió su cuerpo. Un cosquilleo intenso se instaló en su abdomen, y casi sin darse cuenta, sintió a s