Los siguientes sucesos transcurrieron ante los ojos de Nathan como una película en cámara lenta, con el sonido distorsionado. Todo a su alrededor lucía irreal.
Cuando todo el procedimiento concluyó, Urriaga llevó a su hijo hasta su casa y le pidió que se quedara con él por unos días. Nathan no aceptó, pero tampoco se opuso a la idea. Su padre se mantenía al margen; aunque tenía muchos temas que tratar, las circunstancias no eran las mejores.
Así, dos horas después de acomodarse en una pequeña