Desde el punto de vista de Nathan, la mañana siguiente a su encierro comenzó con un brillo artificial a través de la ventana de su celda. Había pasado la noche en blanco, inquieto sobre el duro colchón mientras su mente se atormentaba con la reciente revelación. Cada hora que transcurría en la prisión parecía estirarse en una eternidad de desazón. Su corazón latía con fuerza cada vez que recordaba su situación actual.
Finalmente, después de mucho tiempo de estar solo, con la cabeza al borde del