La casa se volvió un completo caos. Los estruendos de los objetos estampados con violencia contra las paredes y el suelo de la mano fuerte de Nathan llenaban el ambiente. Ariadna lloraba con el cuerpo tembloroso, sentada en el suelo de algún rincón de la sala, a la vez que abrazaba con fuerza sus piernas.
Jennifer hacía un enorme esfuerzo por calmar a Nathan, pero todo parecía inútil. No es que estuviera cegado por el alcohol; al contrario, sus sentidos estaban más despiertos que nunca.
―¡Por fa