—Ya me disculpé… Fue una simple broma.
—No quiero hablar contigo —le susurró Ariadna, mientras sus ojos pasaban a las flores de los jarrones de adorno sobre la mesa de cristal.
—Gracias —le expresó de golpe—, estás aquí, a pesar de estar enojada conmigo.
Ella miró el techo con exasperación. Nathan tenía el talento de ponerla de mal humor solo con decir una oración.
Simultáneamente en el aposento hospitalario, Irina Karsson presentaba dificultad para respirar.
La causa era una infección por