Al llegar a casa, Nathan como buen negociador le mostró un calendario con dos posibles fechas para el divorcio. Su comportamiento era diferente, no tenía contacto visual con su esposa y cada cierto tiempo se le escapaba un suspiro.
Ariadna miró el calendario, deslizó su dedo pulgar sobre el papel grueso y brillante, se sentía como un sueño, como si otra persona hubiera ocupado su cuerpo y ella solo fuera una espectadora.
Todo lo vivido ese día le hacía tener un mayor entendimiento de la sit