Cuando terminó su jornada laboral, Nathan se encontraba en piloto automático. No respondió el saludo de los locatarios vecinos y recordó que estuvo a punto de dar un cambio de más.
Subió al transporte con la mirada fija en la ventana, sus errores pasaban uno a uno en su mente.
Maldijo su vida y deseó nunca haber nacido; así se habría evitado tanto sufrimiento.
Al bajar del bus, estuvo a punto de tropezar. Avanzó distraído hasta el departamento de Ariadna, quien bajó personalmente a abrirle la p