Un escalofrío recorrió toda la espalda de la rubia cuando sintió los pequeños, pero húmedos besos que su novio le estaba regalando, de los hombros a su cuello.
No podía creer que ese simple gesto la hiciera temblar de deseo, haciéndola soltar un jadeo.
—Acabo de descubrir tu debilidad —Farit susurró sobre su piel, totalmente complacido mientras seguía con su trabajo.
Encantado de cómo el pequeño cuerpo de Luna respondía ante sus besos y caricias, era totalmente estimulante.
Ella se sostuvo con