La rubia se sentó sobre esta soltando un ligero jadeo mientras se empezaba a despojarse de su ropa. Farit no pudo desviar la mirada cuando sus ojos vieron por primera vez los preciosos senos de su esposa, cubiertos por el sostén de encaje de color negro traslúcido que llevaba puesto, junto a la lechosa y suave piel de su abdomen plano.
Era demasiada tentación para alguien tan débil como el, pero todo quedó ahí, Luna se dio media vuelta y se acurrucó sobre su costado.
Farit cerró los ojos y se a