La azabache no había querido comentar nada acerca de su aspecto de su amiga.
Luna se veía distraída, por un momento estaba aquí y luego ya no lo estaba, no sabía lo que le pasaba, se encontraba sumergida en sus propios pensamientos y algo le decía que esos pensamientos tenían cara y nombre, aun así, no dijo más, Luna aún estaba renuente y no se daría cuenta de lo obvio. Parecía que ponía una gran barrera entre ella y sus sentimientos.
Ambas chocaron sus copas y bebieron mientras charlaban sobre