—No lo estoy, no exageres mujer. —El señor Sandoval rio y miró a su hija extraño por la actitud de su esposa.
No era habitual en ella sentirse tan preocupada por el estado de salud de su esposo, jamás lo hacía y no creía que de pronto lo empezara a hacer. Acaso ¿Algo estaba tramando?
—Luna, debes dejar descansar a tu padre. Mañana podrás verlo de nuevo y platicar con él todas esas cosas que platican. Además... —Miró su reloj y abrió sus ojos en demasía, Luna hizo lo mismo, observando el horari