—Narra Casius—
Siria con sus labios húmedos empieza a recorrer el contorno de mi boca, complementando cada beso con una delicada lamida. Es tan cautelosa que hace que se me erice la piel. Mientras me besa, lleva su mano derecha hasta mi pecho y con sus dedos comienzan a recorrer mis pectorales desnudos y luego desciende peligrosamente hasta mi abdomen, y es cuando se desvía del camino que lleva a mi miembro y en lugar de seguir descendiendo, me toma la mano y la coloca sobre sus glúteos a pesa