El tiempo se detiene. No puedo moverme. No puedo respirar.
«No puedo…».
La rabia que siento al ver su rostro, allí. Lleno de una satisfacción que no comprendo, me consume. Sé que debo moverme, que debo hacer algo, pero siento que cualquier cosa que haga puede desencadenar lo peor.
Siento una presión en mi mano, giro apenas la cabeza y veo a Harriet, igual de asustada que yo. Sus ojos están clavados en mí, llenos de urgencia, de miedo, pero también de algo más fuerte. Determinación.
Me hace u