Me mantiene la mirada por más tiempo del que me gustaría esperar. Y dudo. Claro que dudo como un imbécil inseguro porque más de una vez me ha demostrado que puede ocultar muy bien lo que siente.
Y justo ahora lo está haciendo.
Harriet me observa serena y cada latido de mi corazón salta con más fuerza. Me siento un poco ansioso, su silencio me pesa bastante. Entonces abro la boca para insistir, pero ella me detiene alzando la mano.
[...]
La respuesta de Harriet a mi pregunta fue firme. Y