Una ducha fría para relajar los músculos, un té tranquilizante y un sofá cómodo. Era justo lo que necesitaba en este momento.
Tome una manta y cubrí mi cuerpo, quería dormir un par de horas, al menos esa era mi pensamiento, no el de Jake.
Mientras caía en un profundo sueño. Unos dedos acariciaba mi rostro, quería pensar que era Lorenzo, pero no fue así. El aroma de mi esposo es inconfundible.
-¡Jake! Mencioné sentándome, el maldito estaba a mi lado con una sonrisa estúpida.-
-Princesa