—¡Es solo... por los baches! —mentí, con la voz temblorosa mientras Matt empezaba a embestirme aún más rápido. Se movía en un vaivén rítmico, pesado y borroso—. La carretera está... ¡ah!... ¡muy rota! ¡Solo... me estoy sujetando!
—¡Ay, ni me lo digas! ¡Draco, cariño, intenta esquivar los baches! —se rio mi mamá.
Matt me estaba susurrando al oído ahora, cosas oscuras y sucias que me hacían sonrojar. —Lo estás aguantando tan bien... qué buena niña eres para tu hermano... mmm-gh... joder, me